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El Infinito

Summer in Mara: Islas, playas y RPG

Un juego para añorar la playa.

Una poderosa tormenta te ha dejado huérfana, entre los escombros del barco que se supone te llevaría a casa. Sin embargo, no todo está perdido: Una extraña criatura con rasgos humanoides te encuentra, salvando tu vida antes de hundirte en las aguas del océano.

Así comienza Summer in Mara, un juego tipo “farming sim” con muchas características RPG, que lo vuelven  un híbrido entre Harvest Moon y The Legend of Zelda, con un apartado gráfico que rememora en gran medida las películas del estudio Ghibli o el ya mencionado Zelda en su versión Wind Waker. ¿Qué tal es? Vamos a revisarlo:

Tomarás lo justo y necesario, nada más

Luego del agitado comienzo, podrás controlar a Koa, la niña que sobrevivió casi de milagro siendo apenas un bebé. Si bien el tutorial es sencillo y eficaz, lo más importante aquí es que, a pesar de ser un “simulador de granja” tal cual como Harvest Moon o el más reciente Stardew Valley, acá el incentivo es otro: Tomarás de la tierra lo necesario y nada más. 

Es decir, el enfoque está en que puedas hacer uso de los recursos pero para sobrevivir, no para lucrar. Si cortas un árbol, tendrás que plantar otro para mantener todo en un perfecto balance ecológico. 

Si bien esto puede sonar como “aburrido”, la verdad es que tiene una razón bastante convincente para obligarte a vivir con lo justo y es que el mayor atractivo del juego es la historia y, más concretamente, sus personajes. 

La interacción con los coloridos personajes lo es todo, incluso gran parte de la historia se mueve gracias al avance que tendrás solamente con ellos, logrando que puedas enfocar tu atención en la narrativa, exploración y los elementos más “RPG”, que en estar la mitad de un día preocupado de tus verduras o animales.  Lo anterior no quiere decir que debas despreocuparte de ellos pero simplemente no es el foco. 

Por otro lado, Koa es un personaje ultra adorable, querible y cómo no encantarse con su personalidad si es prácticamente igual de ingenua, buena gente y carismática que cualquier niño de su edad. Incluso en muchas ocasiones queda en ridículo, pero no le importa. Es así. 

Es de esas niñas que solamente quiere verlos a todos felices, no importando si tiene que sacrificar su propia gloria personal en el proceso. 

Siendo la niña curiosa y activa que es, el juego te dará todas las herramientas para que puedas sacarle el mayor provecho a tus habilidades y esto comenzará de manera un poco lenta debido a que al inicio no tendrás mucho que hacer aparte de cuidar de tu casa y las tareas que Yaya (la criatura que te salva al inicio del juego) te deje para que cumplas. 

Ya que estés con esa parte lista, comenzará realmente el juego y podrás salir a explorar un montón de otras islas junto a tu barquito para que la aventura y también la historia, comiencen a desarrollarse. 

Acá es donde comienza a hundirse un poco la premisa del juego y es que hay ciertas zonas y en especial la principal (Qalis, una especie de ciudad) que, fuera de los personajes que son parte de la historia y que están genuinamente bien representados, se siente muy vacía e incluso parece como si no la hubieran terminado del todo. 

Mi mayor molestia fue que hay bastantes personajes dando vueltas pero con los que no puedes interactuar para nada y que de “relleno” se ven mal. Lo mismo con las casas ya que muchas de ellas están ahí para “adornar”, pero simplemente no se ven bien. +

Temporada baja

Las quest y misiones en general me gustaron y se sienten coherentes con la trama, los personajes y sus historias. En ese sentido probablemente sean lo mejorcito del juego. Peeeero, hay un par de mecánicas que la verdad no se comprende el por qué las dejaron así. 

De partida hay que mencionar que, como en cualquier RPG “moderno”, está la habilidad para construir nuevos objetos. Todo bien hasta que en este juego te limitan a crear todo solamente en tu casa. Yup.

Si estás a la chucha de tu hogar, navegando por ahí y necesitas construir algo para completar alguna misión, vas a tener que volver hasta tu casa para poder hacerlo. 

Tristemente es una opción que por todos lados es pésima y en términos de diseño, no se justifica y es extremadamente tedioso el tener que volver a tu casa desde una isla que está a kilómetros de ahí, solo para construir algo y luego volver a esa isla para entregárselo a la persona que te lo pidió. 

Ni pensar en que se te olvide algo porque probablemente apliques un buen ALT+F4 y te den ganas de volver a flamear mancos en el LoL. Lamentablemente es una acción que se repite en muchas misiones y se vuelve pajero rápidamente. 

Gráficamente eso sí, el juego es hermoso y el estilo artístico elegido no le podría haber quedado mejor. Lo mismo con la música, pues tiene ese “corte” relajante y tranquilito, disfrutable con un buen par de audífonos. 

Siento que Summer in Mara es un buen juego en general, pero que no supo focalizar bien cual era su misión principal. La mayor parte del aspecto “farming” es sencillo, agradable y disfrutable sin que esto tenga mayores repercusiones y sin embargo, la parte “principal” que es básicamente la historia, los personajes, viajar en bote y cumplir misiones, no se siente tan divertida a pesar de que estos mismos personajes están increíblemente bien representados, tanto así que te llegas a sentir cercano a ellos (cosa que no es tan fácil de lograr) y es una lástima que se desperdicie este factor por algo tan ridículo como una mecánica mal implementada de “Crafting”. 

Dejo a su criterio, estimados lectores, el si adquirir Summer in Mara, por mi parte lo terminé más por obligación y para salir de la duda con la historia que si bien es simple, no es para nada mala y según mi perspectiva, merece una oportunidad. 

Disponible en Switch, PS4, Xbox One y PC.

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