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Show me a Hero: Segregación residencial racial bajo el lente de David Simon

David Simon pone bajo su lente la segregación residencial y racial en Yonkers a finales de los 80.

Mis primeros acercamientos a David Simon se dieron con The Corner y The Wire, dos series que buscaban retratar la dinámica social de la ciudad de Baltimore bajo la excusa de una historia de ficción que convenciera a ejecutivos para financiarlas pero con la principal misión de exponer una realidad dura que subyace bajo una ignorancia consciente de gran parte de la población.

Cuando supe que en 2015 se estrenaría Show me a Hero se sentía extraña al ser anunciada como una miniserie que buscaba retratar la vida política del alcalde Nick Wasicsko de la ciudad de Yonkers e interpretado por Oscar Isaac. Pero como acostumbra David Simon, no todo es lo que parece, y una vez que estas frente a la pantalla te das cuenta de que hay mucho más de lo que muestra.

Show me a Hero si relata la vida política de Nick Wasicsko, pero con foco un momento específico que cambió su vida para siempre: La ordenanza judicial que le obliga a construir un grupo de viviendas sociales para familias sin recursos, en su mayoría afroamericanos y latinos, en barrios de blancos acomodados.

Este proyecto termina dividiendo a la ciudad y Simon termina por explorar las nociones del hogar, la raza y la comunidad a través de diversos niveles, desde burócratas, activistas y los ciudadanos.

La indiferencia de la realidad que no queremos conocer

La muchedumbre de las calles tiene ya, por sí misma, algo de repugnante, que subleva la naturaleza humana. Estos centenares de millares de personas, de todas las condiciones y clases, que se comprimen y se atropellan, ¿no son todos hombres que poseen las mismas cualidades y capacidades y el mismo interés en la búsqueda de la felicidad?… Sin embargo, esas personas se cruzan corriendo, como si no tuviesen nada en común, nada que hacer juntas; la única relación entre ellas es el acuerdo tácito de mantener cada quien su derecha cuando va por la acera, a fin de que las dos corrientes de la multitud que se cruzan no se obstaculicen mutuamente; a nadie se le ocurre siquiera fijarse en otra persona.

Esta indiferencia brutal, este aislamiento insensible de cada individuo en el seno de sus intereses particulares, son tanto más repugnantes e hirientes cuanto que el número de los individuos confinados en este espacio reducido es mayor. Y aún cuando sabemos que este aislamiento del individuo, este egoísmo cerrado son por todas partes el principio fundamental de la sociedad actual, en ninguna parte se manifiestan con una impudencia, una seguridad tan totales como aquí, precisamente, en la muchedumbre de la gran ciudad.

Friedrich Engels, Las Grandes Ciudades.

El Yonkers de finales de los 80‘ y principios de los 90‘ que retrata la serie es una ciudad dividida en dos tipos de realidades según el lugar en el que vivas. La mayoría de la población blanca vive en zonas acomodadas.

Normalmente a pesar de la homogeneidad de «los suburbios» las viviendas no son iguales y en todas se ve un deseo de diferenciarse de los vecinos, hay patios grandes y antejardines normalmente cubiertos de césped. El flujo de vida se da de forma normal, cuentan con una gran presencia de comercio y normalmente viven en paz.

En la otra parte de la ciudad, se ha concentrado en mayoría la población afroamericana: viven en edificios hacinados con una misma estructura y departamentos que no difieren entre ellos. Los espacios deben ser compartidos por todos y todas, existe un deterioro en la infraestructura y en las calles, la basura esta afuera de los edificios en un aparente olvido por los servicios.

Existe un alto desempleo, lo que obliga a la gente a hacinarse en aquellos lugares, por esto prolifera el tráfico de drogas y el crimen.

La indiferencia se da en diferentes parcelas de poder: desde la población blanca a la cual no le importa en general que la población afroamericana viva en estas condiciones mientras no se acerquen a ellos, hasta los niveles administrativos con un municipio que durante años invisibilizó un problema que seguía reproduciendo una profunda desigualdad a la par, sin contar un factor racial en aumento pero oculto hasta que estalló la decisión de un juez por construir viviendas sociales.

Una segregación sociológica y geográfica que se da entre una elite que ve a una población como fuerza de trabajo y nada más, envuelta en una espacialidad construida para que estas castas jamás se mezclen.

No toca hasta que te toca

En Show me a Hero, durante varios períodos se logró aplazar la construcción de viviendas sociales para la gente afroamericana y latinos en zonas acomodadas de población blanca. Luego de varios estudios y análisis llegaron a la conclusión que estos espacios segregados solo reproducían la pobreza, la desigualdad, el tráfico de drogas y el crimen.

Cuando la construcción de estas viviendas sociales comenzó a ser una posibilidad real, la población estalló en ambos lados. Los blancos bajo un fuerte racismo soterrado y disfrazado como una defensa de sus propiedades y sus valores; se oponían a esta medida y le pedía al alcalde que se negara. La población afroamericana y latina vieron con miedo salir de un lugar al que conocían para ir a otro donde no eran bienvenidos.

Nick Wasicsko se negó en un principio a construirlas, pero al ver que si se negaba tendría que pagar una multa que dejaría en bancarrota a la ciudad cambia. Y al conocer la realidad de lo que estaba haciendo; actuó por convicción convirtiéndose en un defensor de la lucha contra la segregación racial tratando de convencer a políticos y ciudadanos de que la construcción de las viviendas sociales era una buena decisión que beneficiaría a la comunidad.

Las amenazas de muerte no tardaron en aparecer, Wasicsko recibió la enemistad de políticos, de concejales, odio de mucha gente, insultos, amenazas junto a una inminente muerte de su carrera política que llegaría si no detenía el proyecto. El vecino de Yonkers estaba enojado. Organizó protestas, defensas de territorios, una oposición sin igual, pero lo que me llegó aún más fue que el vecino de Yonkers no solo estaba en Yonkers.

En Chile no somos racistas, pero…

“Y lo que es cierto en cuanto a Londres, lo es igualmente respecto de Manchester, Birmingham, Leeds y todas las grandes ciudades. Indiferencia bárbara por todas partes, dureza egoísta de un lado y miseria indecible del otro lado, la guerra social por todas partes, el hogar de cada uno en estado de sitio, por todas partes pillaje recíproco bajo el manto de la ley, y todo con un cinismo, una franqueza tales que uno se horroriza de las consecuencias de nuestro estado social.”

Friedrich Engels, Las Grandes Ciudades.

Benjen Stark dijo una vez que lo que venía antes de la palabra pero no cuenta realmente. No es un secreto que Chile es desigual, si se comparan los países que están en la OCDE, Chile es por lejos el país más desigual, donde un 1% de la población concentra alrededor del 25% de la riqueza.

Agrega a eso una cuasi inexistente movilidad social y aparece la segregación como una realidad para todos nosotros, o bueno, para aquellos que la vivimos. En Santiago hay comunas que tienen la calidad de vida de países de primer mundo, mientras que en otras comunas se vive con la realidad de África.

La realidad del vecino de Yonkers retratada en Show me a Hero es fácil de asociar cuando se comenzó a solo nombrar la construcción de viviendas sociales en Las Condes hace un año, las cuales no tenían nada de viviendas sociales pero solo el nombre causó pavor entre los vecinos. Los matinales que nunca nada aportan hicieron eso, le dieron voz a vecinos que se oponían con excusas del miedo ante la disminución de las propiedades pero que escondían un discurso segregador que no iba más allá del egoísmo puro. En Chile la segregación es real, y también esto esta trayendo efectos raciales.

La migración en Chile es un fenómeno que ha crecido a través de los años y se ha acentuado especialmente en el último lustro.

En términos de población de inmigrantes quienes más han llegado a Chile según el último Censo son de nacionalidad peruana (29,4%), venezolana (14,2%), colombiana (12,8%) y haitiana (11,2%). En general vienen de países en crisis, en busca de oportunidades que permitan mejorar la situación propia y la de los familiares que los esperan en sus países de origen.

Sin embargo, en Chile el panorama es desolador. Son las comunas pobres aquellas que reciben a más inmigrantes, manteniendo la misma lógica segregadora y reproduciéndola para agudizar problemas que parecen ser invisibles para el gobierno y la administración municipal y las personas que no logran ver esta realidad.

Si se compara la cantidad porcentual de inmigrantes que llega a Lo Espejo desde Haití en comparación con Providencia, tenemos que la primera comuna concentra un 62,6% inmigrantes mientras que la segunda solo un 0,3%. En el caso de peruanos un 32,7% llegan a Estación Central mientras un 11,7% a Las Condes. Y así es notorio como se sigue reproduciendo una lógica segregadora.

Show me a Hero me llegó al corazón en esencia porque logra capturar la realidad y la transmite, una realidad que no solo está en Yonkers hace más de 30 años, sino que está ahora en nuestro país y en otros.

Es una serie hecha para reflexionar sobre una realidad aparentemente invisible o que tratan de mantener invisibilizada para no cambiar el rumbo con el que han estado haciendo las cosas hasta ahora. La segregación existe, el racismo existe y a veces van de la mano reproduciendo lógicas de pobreza y desigualdad. Y esto es obvio. Y es obvio decirlo. Y es obvio escribirlo. Pero acá estamos.

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