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Alta Fidelidad

Música para molestar a los vecinos: Vol. 3

La cruzada continúa.

Sigue la cruzada: Dos de mis vecinos molestos dejaron de colocar la música fuerte durante la semana, el tercero dejó de hacerlo los fines de semana. Sin embargo, queda uno con férrea voluntad de hacerle la vida miserable al resto. Conmigo no perrita.

Así que decidí esta vez que lo mejor era bajar un poco el nivel de los decibeles. Mi idea tampoco es apelar a los sonidos más extraños que un artista como Merzbow pueda entregar. Necesitaba algo más extremo sin llegar a los límites de bandas que no me gusta mencionar, sonidos que no fuesen demasiado virulentos, mas lo suficientemente complejos y molestos para ganar la última guerra.

Lo intenté. Funcionó. El único problema es que siento que quedé con un pito enterrado en ambos oídos, pero nadie se ha quejado sobre el ruido. Tampoco llamaron a los servicios de urgencia pensando que estaba a punto de suicidarme, así que, sí, salió bien al final.

La idea es que los vecinos se comiencen a preocupar por tu bienestar emocional. La lista está configurada para crear cierta aprehensión frente a lo que sucede en tu casa, haciendo así que eventualmente, decidan llamar a alguna institución de rescate o toquen tu puerta para pedirte disculpas y preguntar si estás bien.

Debo incluir una precaución para este volumen de la entrada. La mayoría de los discos contienen un sonido poco confortable. Apelan a generar una atmósfera incómoda, casi llegando a los límites de un ataque de ansiedad. No los recomiendo para personas que sufran de trastornos psicológicos o sensibles.

Ah, y por supuesto, puedes revisar antes nuestros primeros dos compilados:

1- Drive Like Jehu — Yank Crime (1993) :

Son uno de los emblemas de la escena emo de San Diego durante los 90s. El primer disco de la banda es estridente, con compases extraños. Las guitarras a veces suenan como si fueran rasguñadas por gatos enojados, mientras que el sonido comprimido lo hace mucho más incómodo de escuchar a lo lejos, a medida que el volumen aumenta, Drive Like Jehu logran sonar más desagradable de lo que realmente lo son.

Con varias canciones que pasan los 5 minutos de duración, lo abrasivo del tono de sus guitarras provoca ganas de golpear las paredes y pedir por favor que paren ese ruido.

2- Daughters — You Won’t Get What You Want (2018) :

Si me pidieran una banda sonora para una serie postapocalíptica centrada en la ansiedad de superar el fin del mundo, el último disco de Daughters sería perfecto. Contiene la justa combinación de baterías comprimidas a más no poder y guitarras ominosas, casi suenan como el disco que acompañaría una lectura pública del Apocalipsis de San Juan. Con contadas excepciones (una de ellas es Less Sex), el disco tiende a sonar mucho más abominable en la medida que avanzan las canciones.

El tono de guitarra metálico y exquisito que logran en You Won’t Get What You Want te hace sentir diminuto, sumado a la forma en que Alexis S.F. Marshall declama las letras de las canciones, la atmósfera se torna lúgubre de una forma agresiva. Los cambios de ritmo repentinos desaparecen con la misma inmediatez que comienzan, dejándote anonadado esperando que todo desaparezca de una vez por todas.

3- Have a Nice Life — Deathconsciousness (2007) :

Son una de las bandas favoritas de /mu/ con justa razón. Hacen una mezcla de ambient, drone y shoegaze con un énfasis lúgubre que casi bordea extremos bastante nihilistas, es solo cosa de prestarle atención a sus letras, como en el caso de Bloodhail, el tema «más accesible» del disco.

La mayor diferencia con Daughters, es la percepción del tiempo. Si en You Won’t Get What You Want el apocalipsis ya había sucedido y solo quedaban los vestigios de civilización, en Deathconsciousness ese momento se convierte en algo inminente, sin precisión del momento exacto, pero inminente.

Dejando de lado lo tenebrosos de sus atmósferas, cualquiera que escuche Earthmover comenzaría a pedir compasión por su minúscula alma mientras el cielo se abre por la mitad para devorar todo lo que existe sobre la tierra. Es pomposo en sus arreglos, pero lo suficientemente taciturno para ser molesto.

4- Nine Inch Nails — The Downward Spiral (1994) : 

Trent Reznor se caracteriza por incluir elementos abrasivos y disonantes en sus trabajos con Nine Inch Nails. Sin embargo, tiene una sensibilidad pop que evita el agobio que pueden causar las capas de sintetizadores caóticos. Quizás no es el disco más pesado de la banda, pero sí uno de los más densos. Los tiempos de las canciones causan confusión al punto de sentir que aceleran, The Becoming contiene gritos de fondo, mientras que March Of The Pigs acelera el ritmo con guitarras veloces que apenas dejan espacio para gritar que alguien el baje a esa música.

En los momentos que suena agresivo, logra su cometido. No obstante, no creo que sea un disco molesto al no considerar las letras. Con el suficiente volumen sí va a ser desagradable de escuchar para alguien que no conoce el trabajo de Reznor, siempre dejando la duda que se puedan transformar y apreciarlo. Quizás es hasta positivo ponerle este disco a tu vecino.

5- The Chariot — Everything is Alive, Everything is Breathing, Nothing is Dead, and Nothing is Bleeding (2003) :

Sí, los títulos de los discos y canciones de The Chariot son ridículos en su longitud, una herencia de Josh Scogin, ex vocalista de Norma Jean. Hacen uno mathcore que bordea la incomodidad en el tono metálico de sus guitarras, son pura potencia y agresividad con menos cambios de ritmo que The Dillinger Escape Plan, pero hacen el trabajo.

Es el disco ideal para subirle el volumen al máximo y ponerse tapones para oídos, dejar que suene esperando las disculpas correspondientes de los vecinos. Es conciso, con solo 28 minutos de duración, cumple su cometido de incomodar sin llegar a los extremos de ser físicamente repulsivo como los otros discos de la lista. Otros que podrían haber utilizado este lugar son BotchNorma Jean y Code Orange.

6- Crystal Castles — Crystal Castles I (2008) :

Cuán molesto es el debut de Crystal Castles es materia de debate, sin embargo, es sencillo entregarle mérito solo escuchando xxzxcuzx me, el sonido de glitch que bordea a esa música de keygen lleno de virus lo hace un candidato ideal para molestar a los vecinos. A diferencia del 90% de los discos que he recomendado, aquí hay canciones para carretear; son sencillas de seguir, incluso teniendo en cuenta lo estridente de sus sintetizadores. VanishedUntrust UsAlice Practice Courtship Dating invitan a bailar, subirle más a la música hasta que se vuelva intolerable de escuchar sin drogas encima.

A diferencia de los otros discos, Crystal Castles I es entretenido. Aunque sus sintetizadores no suenen brillantes ni coloridos, Reckless es lo suficiente juguetona para incitar a bailar sin sentir alguna molestia por el sonido.

7- Swans — The Seer (2011) :

Dudo que sea el disco más accesible de Swans, creo que ninguno podría contener ese adjetivo para describirlos. Es el trabajo de un maníaco sádico en búsqueda de hacer los sonidos más inconfortables posibles. Casi suena como música de tortura, The Seer es lo que pondrías si tuvieras que mantener a alguien despierto durante días en una pequeña habitación con las luces prendidas, es despiadado por el mero gusto de serlo.

La canción que le da nombre al disco tiene una duración de 32 minutos. A ratos, Swans se convierte en una experiencia tan avasalladora que es mucho más incómodo de escuchar que otros discos dentro de la lista. Su instrumentalización no es grandilocuente, no cuenta con arreglos de cuerdas o coros, por el contrario, es impecable. Genera una atmósfera atemorizante de peligro inmediato, esa sensación que algo va a suceder pero realmente es solo la angustia de esperar algo desconocido. Para algo más brutal, recomiendo Filth o Cop/Young God de Swans.

8- Sunn 0))) — Monoliths & Dimensions (2009):

Hablando de música atmosférica que provoca ganas de salir corriendo, los reyes del doom drone hicieron un disco relativamante accesible. Más que apuntar a crear sonidos ominosos, Sunn 0))) buscó crear una atmósfera alienante que a momentos bordea lo disonante. No es mucho lo que permiten analizar sus canciones, los arreglos son mínimos y las únicas características distinguibles, como la voz profunda de Attila Csihar, el disco apela a crear reacciones físicas del público.

Es menos profundo que Black One, menos repulsivo que Void 00, pero más fácil de experimentar. Las texturas que dejaron de lado, hacen de Monoliths & Dimensions un coloso de puro feedback que, probablemente, los parlantes hogareños no puedan procesar a cabalidad.

9- Glassjaw — Everything You Ever Wanted To Know About Silence (2000):

La banda, principalmente Daryl Palumbo ha dicho que ya no suscriben a los temas de las letras que contiene el disco, debido al énfasis sexistas de esta. También es esa rabia la que transmite su voz, y sin promover el producto de hombre joven siendo ofensivo, el sonido de la banda es lo más denso que han hecho hasta el momento.

Siberian Kiss es casi un golpe directo en la cara, cada canción estar cargada de ira, al punto de estar solo a un paso de ser una agresión física directa. Para efectos prácticos, pareciera que estoy condonando el trabajo de Palumbo y la banda al momento de haber publicado el disco con esas letras, no obstante, me remito a mi artículo sobre qué hacer si me gusta un artista funao.

Bajar el disco ilegalmente, ponerlo solo en caso de ser necesario y olvidarlo. ¿Podría haber puesto Worship and Tribute? Sí, pero no logra ser lo suficientemente pesado para ser incomodar a alguien más, con excepción de sus delirantes líneas de bajo, la banda suena accesible, tal es el caso de Ape Dos Mil.

Y en la siguiente playlist pueden encontrar todos los discos y una selección extra para seguir molestando a los vecinos. Síguenos en Spotify y en Instagram.

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김치볶음밥

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