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Devs, de Alex Garland: Ciencia ficción existencialista para volarte la cabeza

Quién te conoce, Evangelion

No hay nada más importante en Hollywood que convertir tu nombre en una marca capaz de atraer gente a las salas de cine sin siquiera conocer la trama. ¿De qué va la última película de Christopher Nolan? Ni idea, pero todos vamos a pagar felices las cuatro lucas de entrada porque sabemos que tendremos, como mínimo, dos horas de acción desenfrenada y locos giros argumentales. 

Es un ejemplo obvio. Después de todo, Nolan nos ha entregado al menos tres clásicos modernos y los estudios ya le tiran bolsas de plata encima de su mesa confiados en que sus películas tendrán un buen retorno. Por otro lado, existen directores que aún no logran romper taquillas pero que de todas maneras han logrado formar una fiel base de fanáticos por sus ideas originales y estilo diferenciado. 

En el cine de terror, están Robert Eggers y Ari Aster. En la ciencia ficción, Alex Garland conquistó a los nerds con Ex Machina y Annihilation, películas que se desentendían de naves espaciales y guerras intergalácticas para repartir dudas existenciales sobre la naturaleza del ser humano, los peligros de la inteligencia artificial y los horrores extra-dimensionales que aguardan en el espacio profundo. 

Devs es su última obra, una serie de televisión distribuida por Hulu que gira en torno a una informática que trabaja para una empresa de desarrollo tecnológico que, sospecha, está detrás de la desaparición de su novio.

Hasta ahí suena complicado y poco interesante. Historias de parejas desaparecidas hay muchas y Gone Girl ya cubrió todo lo que se puede cubrir en ese subgénero en lo que a ideas locas se refiere. Pero Devs no quiere hacer eso.

En realidad, lo que hace interesante a Devs, más que su trama, es su estilo minimalista y de pretensiones universales. O, dicho de otra manera, sus lugares amplios con escasa decoración que transmiten una sensación de soledad y frialdad que puede acercarte peligrosamente a la depresión, (o bueno, no la depresión, pero si sentirte más triste que la chucha) mezclado con ideas científicas basadas en el determinismo y la falsedad del libre albedrío que terminan por empujarte al vacío existencialista. 

Pero esto no significa que la trama sea irrelevante. De hecho, la historia principal, que sigue a la informática que se adentra en el hermético mundo de la tecnología experimental y de las computadoras cuánticas, llega a ser tan atrapante y envolvente como el trasfondo científico que está detrás. 

Y es que Devs sigue siendo un thriller. Y como buen thriller, tiene momentos de acción y de suspenso que te tienen al borde del asiento gritándole a la protagonista que corra o que no se meta sola a un lugar oscuro. También tiene escenas dramáticas desgarradoras que te harán cuestionar quiénes son los buenos y quiénes son los malos. 

Hasta cierto punto. Porque la serie sí tiene un malo malísimo: un agente de seguridad admirador de la mano dura y dispuesto a matar a todos los que se le atraviesen en el camino. Una especie de Mike Ehrmantraut sin el carisma ni la buena onda del letal abuelito de Breaking Bad.

Resulta curioso que en una obra de temas tan profundos, una en la que el enemigo parece ser el mismo universo, su antagonista principal tenga motivaciones tan materiales y su arma sea una buena y tradicional pistola. Pero es efectivo, porque puta que llega a ser estresante esta serie a ratos. En el buen y en el mal sentido.

En el buen sentido porque, de nuevo, Devs es un thriller y su objetivo es tenerte mordiéndote las uñas durante los cincuenta minutos que duran sus capítulos (que, por cierto, se pasan VOLANDO). Y en el malo, porque hay ocasiones en que los personajes toman decisiones lisa y llanamente weonas para hacer que la trama siga el camino trazado por los guionistas.  Sin embargo, estos momentos se cuentan con los dedos de una mano. Además, la atmósfera de la serie es tan absurdamente envolvente que un mono golpeando platillos en tu oreja no podrían hacerte apartar los ojos de la pantalla. En ese sentido es una serie ideal para hacer binge-watching. O, como se dice en chileno, trasnochar hasta las tres de la mañana y sentirte como un weón infeliz cuando te tienes que levantar temprano al día siguiente.

Pero no es recomendable verla de esta manera. Porque cada capítulo de Devs está realizado con un cuidado tremendo que merece ser degustado a fondo antes de meterse en el siguiente. Se los dice alguien que se los vio de corrido y terminó con dolor de cabeza y una angustia tremenda al final de la temporada. 

El único pero que se le puede poner a Devs es que su protagonista (Sonoya Mizuno) a ratos no parece tener el carisma suficiente para sostener por sí sola la serie. Pero qué importa eso cuando al lado tiene al gran Nick Offerman en un papelazo que te hará olvidar desde el minuto uno al mítico Ron Swanson de Park and Recreation. Sus personajes secundarios, cada cual más cagado de la cabeza, terminan por cerrar este carnaval de locura y depresión. 

¿Dónde verla? Ni idea, Hulu no está en Chile y ni planes tiene de llegar. Pero si la encuentran por ahí les advertimos que son ocho angustiantes episodios de cincuenta minutos cada uno con una historia cerrada. Es, decir, no tendremos segunda temporada. Pero con ese final tampoco es que quede mucho que contar. Y si no lo entendieron, tranquilos, yo tampoco lo hice. 

Written By

Remedo de periodista. Fanático del terror en todas sus formas y lector furioso. Tendiente al pánico por la acumulación de libros apilados en el velador y películas sin ver en el disco duro.

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