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#Plan9Especial

9 Películas LGBT+ para ver este Día del Orgullo

Con mucho amor.

Han pasado más de 50 años desde aquella noche en que un grupo de locas dio cara por primera vez a la policía gringa que realizaba una redada en el pub Stonewall Inn, en ese lejano verano de 1969 en que se cocinaron tantas otras revoluciones por el mundo.

Ese estallido de violencia multicolor marcó el inicio de las protestas por los derechos de la población LGBT+ en Estados Unidos y el 28 de junio pronto se convirtió en el día en que las minorías sexuales del mundo inundaban las calles con banderas de arcoíris y hombres fabulosos semidesnudos bailando en carros alegóricos.

Medio siglo después, la época en que la homosexualidad estaba relegada a la noche y a la clandestinidad ha quedado en el pasado. Sin embargo, desde la misma comunidad LGBT+ ha nacido la preocupación por visibilizar otras realidades que muchas veces son opacadas por la excesiva relevancia que se le da a la homosexualidad masculina.

Por lo mismo, desde Plan9 elaboramos la ya clásica lista de películas LGBT+, pero esta vez intentando reflejar en ella la mayor diversidad posible en cuanto a países, realidades y orientaciones e identidades sexuales.

Y claro, evitando caer en cintas ya conocidas por todos como Call Me by Your Name, Moonlight o Brokeback Mountain. Dicho sea de paso, todas esas películas son la raja y si no las han visto deberían verlas ahora ya. Después de ver estas 9 joyitas que les dejamos a continuación, claro.

1. Mysterious Skin (2004)

Protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y Brady Corbet, esta película del 2004 cuenta la historia de dos jóvenes que fueron abusados sexualmente por su entrenador cuando eran niños. Años después, cada uno lidia con el trauma a su manera: uno de ellos se dedica a la prostitución y busca hombres mayores que le recuerden a su abusador; el otro, creyendo que fue abducido por extraterrestres, se obsesiona con la ufología y los fenómenos paranormales. 

Mysterious Skin es particularmente relevante dentro del cine LGBT+ porque presentaba por primera vez a un protagonista asexual en una época en que la lucha por la visibilización de las minorías sexuales gravitaba principalmente en torno a la homosexualidad masculina.

Y si bien muchas veces se critica que en la ficción se muestre el abuso como detonante de una orientación sexual, la cinta de Gregg Araki lo hace de una manera tan desprejuiciada y con tanta compasión hacia sus personajes que es imposible hacer juicios morales sobre ella. En Mysterious Skin no hay moraleja ni enseñanzas, solo un trauma gigantesco y asfixiante que lo absorbe todo.

De todas maneras, con la cantidad de escenas de desnudos masculinos y salvaje sexo homosexual que tiene, probablemente está a salvo de los ojos de reaccionarios que busquen en ella un panfleto contra las minorías.

2. Happy Together (1997)

Hace unos días hablábamos de las similitudes que existen entre Asia y Latinoamérica. En esa ocasión, hacíamos referencia a países con clases medias precarizadas, economías desreguladas y un choque cultural que producía una atmósfera caótica y desordenada. 

Todos estos elementos están muy presentes en Happy Together, una película hongkonesa que gira en torno a la relación de una pareja homosexual que, por una serie de terribles decisiones, termina viviendo en una pensión de mala muerte en Buenos Aires.

Lejos de retratar una historia de amor, Wong Kar-Wai nos muestra el deterioro de una relación producto de la marginalidad económica, el hacinamiento y la imposibilidad de adaptarse a una nueva cultura.

Sus escenarios sucios y mal iluminados, sumado a una temblorosa cámara en mano y una banda sonora que recuerda al Vangelis de Blade Runner, forman una atmósfera envolvente y casi distópica que convierte a Happy Together en una de las mayores proezas del cine LGBT+.

3. The Handmaiden (2016)

Habiendo estado las mujeres excluidas del debate público durante siglos, no es de extrañar que también el lesbianismo fuera en su momento considerado un asunto de poca importancia, un jugueteo inocente que no representaba mayor amenaza para la vida conyugal o para la sociedad.  

Esta indiferencia hacia la homosexualidad femenina está exquisitamente retratada en The Handmaiden, una película de Chan Wook-Park ambientada en la Corea ocupada por Japón a inicios del siglo XX que muestra la relación que surge entre una doncella coreana y su señora japonesa. 

Con una fotografía cuidadísima y un guion lleno de los más locos giros argumentales, The Handmaiden transita entre una multitud de géneros, entre los que se hayan el thriller psicológico, el drama erótico y la película de atracos. 

Si buscan pasión y romance no encontrarán una mejor opción en esta lista. Pero les advertimos: tiene escenas sexuales fuertes y salvajes.

4. C.R.A.Z.Y. (2005) 

Esta comedia dramática canadiense cuenta la historia de Zach, un adolescente que va descubriendo su homosexualidad mientras crece en el seno de una familia católica y conservadora. La película gira principalmente en torno a la relación de Zach con su padre y cómo ésta va evolucionando a lo largo de veinte años. 

Ambientada en los años setenta, cuenta con todos los elementos para darle una sobredosis de nostalgia al espectador: una espectacular banda sonora con canciones de Pink Floyd, The Rolling Stones y David Bowie, hermanos rebeldes que usan chaqueta de cuero y lentes de aviador y consumo de drogas psicodélicas por montón. 

A pesar de los temas que trata, C.R.A.Z.Y. no es el típico melodrama sobre una familia que oprime a su hijo homosexual. Se trata más bien de una historia sobre el autoconocimiento y el crecimiento emocional que combina a la perfección los momentos dramáticos con la comedia, dándole un aire de feel good movie que, sin embargo, no sacrifica la profundidad de la historia ni de sus personajes. 

Ideal para una tarde en la que se busque una película ligera sin tener que recurrir a productos viles y sin alma como Love, Simon. 

5. Girl (2018)

Girl es el retrato más crudo y realista que se haya realizado alguna vez sobre la transexualidad. Con una cámara en mano que se adentra en la intimidad más profunda de su protagonista y una actuación magistral del debutante Victor Polster, es una cinta necesaria para cualquiera que busque comprender la realidad de vivir en un cuerpo equivocado.

Dirigida por el belga Lukas Dhont, Girl sigue el proceso de transición de Lara, una chica transgénero que comienza su terapia de hormonas mientras entrena para convertirse en bailarina profesional.

La gran baza de Girl es que sus conflictos no nacen del entorno familiar de la protagonista, que en general se muestra abierto y comprometido con las vivencias de Lara, sino de la lucha constante entre ella y su cuerpo. Porque a pesar del apoyo y el cariño recibidos, el proceso de reasignación de sexo sigue siendo una experiencia más difícil que la chucha.

Aunque la película da un giro innecesariamente oscuro (y morboso) hacia el final, vale la pena verla por el realismo extremo de su primera hora y media, que la transforman en una experiencia pedagógica sobre la lucha que debe enfrentar una persona transgénero todos los días.

6. XXY (2007)

Para los fans de Ricardo Darín, invocamos esta conmovedora película argentina dirigida por Lucía Puenzo. Su nombre hace referencia a cuando los cromosomas que definen las características sexuales no son ni XX (mujer) ni XY (hombre).

A eso, queridos amigos, se le llama intersexualidad. Personas que biológicamente hablando tienen un cuerpo que es a la vez masculino y femenino. Y no es un caso aislado. Se estima que el 1% de la población mundial es intersexual. Similar a los pelirrojos, por ejemplo.

La película cuenta la historia de Alex, una chica intersexual de 15 años, quien vive en un pequeño pueblito de Uruguay al que sus padres decidieron mudarse desde Buenos Aires para estar lejos de los ojos fisgones de la urbe. Los problemas aparecen cuando los visitan unos amigos de su madre con su hijo Álvaro, quien inmediatamente se engancha de Alex.

El papá de Álvaro es cirujano, y conversa a solas con los padres de Alex de cosas que él nota no le quieren contar. Mientras tanto, los dos adolescentes empiezan a coquetearse y el muchacho se da cuenta de forma bien repentina sobre el secreto del que hablan a escondidas.

XXY muestra un gran dilema que deben enfrentar los padres de hijos o hijas intersexuales: todo cambio o cirugía que se haga en la niñez impedirá la capacidad de la persona para decidir su vida al crecer. Su cuerpo, lo único que realmente le pertenece a toda persona, estará expuesto a no ser validado por nadie.

7. 120 Battements Par Minute (2017)

Ambientada en la Francia de los años noventa, 120 Latidos por minuto muestra la vida de los integrantes de ACT UP, una organización activista que, en plena epidemia del SIDA, buscaba visibilizar a los grupos más afectados por el virus y despertar al cartucho gobierno francés de la época para que lanzara campañas de prevención efectivas de una vez por todas.

Cabe destacar que su director, Robin Campillo, fue miembro de ACT UP en los años en que se desarrolla la película y gran parte de los acontecimientos están basados en su experiencia en la primera línea de lucha contra el SIDA.

Poco a poco, la cinta va transitando desde el activismo y las asambleas hacia la vida personal de sus miembros, especialmente Sean y Nathan, quienes forman una relación marcada por la condición de seropositivo de uno de ellos.

Pero 120 BPM es mucho más que una durísima historia de amor: es un llamado a la acción y un recordatorio de que el activismo puede lograr cambios profundos para la vida de miles de personas. Además tiene el mérito de lograr hacer entretenidas las eternas asambleas universitarias, que ocupan gran parte de la película.

8. Portrait of a Lady On Fire (2019)

Portrait of a Lady On Fire podría considerarse una especie de reverso lésbico de Call Me by Your Name. Mientras que la segunda era una desprejuiciada oda a la masculinidad y la cultura producida por los hombres, la primera es el retrato de un mundo femenino que tenía su propia cultura y dinámicas sociales antes de ser arrollado por el capitalismo.

Ambientada en la Francia de finales del siglo XVIII, la cinta sigue a Marianne, una pintora que recibe el encargo de retratar en secreto a Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y se rehúsa a contraer matrimonio.

No hay que ser un experto en storytelling para adivinar que entre ambas mujeres surgirá una apasionada historia de amor imposible que estrujará el corazón del más frío (y heterosexual) espectador, todo retratado con la fotografía más exquisita que se ha visto en el cine de los últimos años.

Además de unos personajes excelentemente construidos e interpretados, Portrait of a Lady On Fire es una reivindicación de la cultura femenina que existía hasta antes del siglo XIX. Una concepción de la vida y la sociedad que, en muchos casos, corría a contracorriente de la vida publica dominada por el hombre.

Un verdadero crimen que Francia no la hubiera seleccionado para competir en los Óscar del año pasado.

9. God’s Own Country (2017)

De todas las películas en esta lista, Tierra de Dios es probablemente la que retrata de mejor manera la soledad emocional que afecta a la población LGBT+ que vive en pueblos y pequeñas ciudades.

La película sigue a Johnny, un joven granjero de Yorkshire que pasa las frías y aburridas tardes teniendo sexo casual con extraños y tomando en la cantina del pueblo hasta quedar raja. Un día, su padre contrata a Gheorghe, un inmigrante rumano que lo ayudará con la cría de ovejas y lo obligará a abrir por primera vez su corazón.

God’s Own Country es una película sucia y cruda. Desde escenas de sexo salvaje en el barro hasta personajes haciéndole fisting a las vacas del condado, el director Francis Lee no se corta en nada con tal de retratar con la mayor naturalidad posible el día a día en la granja.

Esa misma crudeza del paisaje y de los cuerpos está presente también en el retrato que hace la película de Johnny. Un hombre enojado y resentido con el mundo que se niega a mostrar sus emociones. Y por eso debe llegar un hombre pasional como Gheorghe a romper violentamente con esa capa de frialdad que le impide relacionarse con los demás.

God’s Own Country no solo es una película emotiva, es una película SOBRE las emociones. Su atmósfera melancólica y la sensibilidad de sus personajes sientan como una patada en la guata seguida de un fuerte abrazo.

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Computadora central de Plan Nueve. (no) Inteligencia Artificial.

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